Black Forest La Niebla | 03

                              **DISCLAIMER**
Esta novela contiene palabras malsonantes, consumo de drogas y escenas de violencia y/o abuso.

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BLACK FOREST, LA NIEBLA

Capítulo 3

“Sí, lo admito”

Backstage

El reloj de la clase daba las 14:40. A falta de veinte minutos para que sonara la campana de la libertad, los alumnos apuraban cada segundo escribiendo frenéticamente sobre el primer examen del año. Yakima escribía concentrada cuando en la penúltima frase el bolígrafo exhaló su último suspiro de vida. Se metió un rizo dentro de la bandana y suspiró.

-Gab… -A medio metro de ella estaba Gabriel sumergido en la asignatura que le ocupaba, murmuraba la lección en un idioma inteligible para la desgracia de los compañeros sentados próximos a él- Gab… Gabriel…-Unos intentos después al fin la voz de Yakima le alcanzó.

-¿Qué pasa?

-Se me ha secado el boli ¿Tienes otro? -Preguntó señalando el cadáver estilográfico en su mano.

-Negro no…

-Mierda…-Resignada Yakima se levantó y volviéndose a la clase en voz alta preguntó.-¿Alguien tiene un bolígrafo negro que pueda prestarme?

-Hay que venir preparada a los exámenes Yakima…-Dijo el profesor.

Katrina miró en su mochila, a su lado escuchó a Sara riéndose por lo bajo.

Yakima se sentó derrotada frente a su frase a medias.

-Yakima…-La voz de Katrina atravesó el aula.

Ella se dio la vuelta de nuevo para descubrir la mano alzada de Katrina con un bolígrafo reluciente en ella.

-Cógelo.-Se lo pasó por encima de las cabezas de los compañeros aterrizando en las palmas de Yakima.

-Gracias.-Susurró.

-Un placer.

Los alumnos que terminaban salían antes. Katrina entregó su hoja tras releerla un par de veces, al volver a su asiento a por su mochila y su chaqueta sus ojos se detuvieron un momento en la silla que solía ocupar Sam, ese día estaba vacía. Salió al encuentro de Sara y Leah que la esperaban en la puerta, junto al parking de bicicletas.

-¿Qué tal os ha ido?

-Ha acabado y con eso me doy por contenta.-Contestó Leah.

-Este hombre es un… un…-Sara buscaba el adjetivo correcto.

-¿Un cabrón?-Leah le ayudó a abreviar la búsqueda.

-Ha preguntado cosas que no hemos dado. Ayer no le dio tiempo a explicar la ultima parte del tema y allí estaba, en la pregunta 7 para desarrollar… Así es imposible mantener la media.

-Vamos que sólo has podido escribirle 4 páginas en vez de 5. -Rió Leah.

-He escrito solo 3.

-¿En serio? A mí me ha bastado con 2.-Dijo Katrina.

-No te agobies, es que está loca.-Leah acarició la cabeza de Sara como si fuera un perrito desvalido.

-¡No me toques el pelo!

Leah puso los ojos en blanco retirando la mano del pelo de Sara. En unos pocos metros llegaron al estacionamiento donde se encontraba la moto de Katrina.

-¡Oye! ¿Hoy no es el cumple de Sam? -Dijo Leah mirando la fecha en la pantalla del móvil.

Leah y Katrina miraron a Sara a la vez esperando confirmación.

-¿Por qué dais por hecho que lo sé?

-Porque lo sabes… -Dijo Katrina alzando una ceja en vista de la obviedad. Leah no pudo contener la risa.

-Sí, hoy es su cumpleaños.-Respondió Sara luchando contra el rubor que nacía en sus mejillas.

-¡Entonces este finde salimos por Herish! Genial. -Dijo Leah.

-Tengo que pensar que me pongo… -Sara miraba a ninguna parte repasando su fondo de armario mentalmente.

-Ya me contaréis chicas, pasadlo bien. -Les deseó Katrina subiéndose a la moto.

-¿Qué dices? Tú también vienes. -Leah no le dejaba muchas opciones.

-Es su cumpleaños y apenas me conoce…

-Eso no importa. -La melena rubia de Leah se agitaba en el aire cuando negaba con la cabeza.

-Se lo podemos preguntar… -Dijo Sara dudando.

-¡No hace falta preguntar! Formas parte del grupo. Además es evidente que… le caes bien. -Leah medió sus palabras consciente de que era capaz de meter la pata hablando más de lo debido.

Sara miró a Leah pidiendo explicaciones con la mirada, Leah le contestó mentalmente que lo dejara para luego. Katrina captaba interferencias de conversación psíquica, pero decidió no interpretarlas.

-Nos vemos chicas. -Katrina se puso el casco y salió del aparcamiento.

Sara cogió a Leah del brazo para que sus ojos bajaran los centímetros que las separaban.

-Así que Katrina le cae muy bien. -Dijo Sara.

-Sí, le cae bien. No seas dramática.

-Le gusta. -Sentenció Sara.

-Nadie ha dicho eso… -Leah no sabía dónde meterse.

-Perdonad… -La voz de Yakima se coló en la conversación. Sara la miró con cara de pocos amigos preguntándose qué habría escuchado. Yakima lo pasó por alto y continuó.-Katrina me ha prestado este boli ¿Sabéis si se ha ido ya?

-¿No ves que no está? -Preguntó Sara.

Yakima miró el bolígrafo huérfano en su mano. Una mano con los dedos delgados y uñas cortas lo agarraron gentilmente.

-Yo se lo devolveré, no te preocupes. -Dijo Leah con una cálida sonrisa.

Los oscuros ojos de Yakima se cruzaron con el azul de ella. Yakima se colocó un mechón rizado tras la oreja y carraspeó.

-G-gracias. -Se alejó de las dos chicas al reencuentro con su amigo Gabriel que la esperaba en el camino.

-¿Lo habrá oído? -Se preguntó Sara.

-¿Qué más da?

-Yakima habla de más, ya lo sabes.

***

En la subida a la colina se sentía la humedad del bosque. Aún siendo noche cerrada, se podía distinguir el cielo cubierto de nubes, la luz de la luna buceaba en ellas sin llegar a atravesarlas en ningún momento. Entre la arboleda se paseaba la niebla ocultando y mostrando a su paso las tumbas por encima de la hierba, como tiburones en el océano. Sam caminaba en dirección al Castillo Blackesley, ensayando formas casuales de invitar a Katrina a su cumpleaños mientras maldecía a Leah por no ser más convincente. “No podía decirlo más claro delante de Sara ¡Joder!” Esa fue su escusa.

Al llegar a la verja respiró hondo y presionó el botón del telefonillo.

-¿Quién es? -Una voz masculina atravesó el altavoz noqueando a Sam en la cara.

-H-hola ¿Está Katrina? -Sam maldijo 7 veces más para sí mismo.

-Un momento. -La voz masculina se alejo del interfono siguiéndole un insoportable silencio cargado de tensión.

-Mierda, tenía que contestar su padre…-Susurró Sam.

-Era un 50/50. -Le contestó la voz masculina sarcásticamente.

Sam se puso rojo de inmediato.

-¡Perdón!-Sam se puso el puño en la boca para evitar decir nada más.

-Tranquilo. -La voz masculina reía al otro lado.

El silencio volvió a reinar en la conversación pero esta vez era aún más cargante, nadie lo habría previsto unos segundos antes.

-¿Hola? -Esta vez era Katrina la que hablaba y Sam respiró aliviado.

-Hola, soy Sam.

-¡Sam! ¿Quieres pasar?

Los ojos de Sam se agrandaron y todas las alarmas se dispararon al imaginarse la cara dueña de la voz que se había burlado de él.

-No… Ehmm sólo venía a decirte que hoy saldremos todos, vamos a ir a Herish y bueno… ¿Te apuntas? -Sam miraba los agujeros del interfono mordiéndose el labio inferior a la espera de respuesta. No fue más que un segundo que se hizo eterno.

-¡Claro! ¿A qué hora?

La euforia se apoderó del estómago de Sam que tuvo que controlarse para no saltar o sonar excesivamente emocionado.

-A las 10, en la parada del bus.

-Genial. Allí nos vemos.

“Allí nos vemos” repitió Sam en su cabeza y por un momento deseó que no fuera nadie más.

***

-¿Le has dicho algo a Arón? -Preguntó John apoyado en la marquesina de la parada del autobús.

-Sí, me dijo que estaría por allí así que puede que nos lo encontremos. -Contestó Sam.

-¿Arón? -Dijo Tomás sorprendido.

-Está viviendo en la ciudad. -Explicó John -Te dije que te vinieras ¿No te acuerdas?

Tomás resopló perezosamente.

-Sigue siendo nuestro amigo. -Dijo Sam consciente de que los demás no estaban muy de acuerdo.

-¡Pues claro que es nuestro amigo! -Protestó John.

-Hey idiotas. Ya estamos aquí. -Anuncia Leah abriendo su chaqueta vaquera mostrando un vestido verde atado al cuello que dejaba al descubierto sus interminables piernas.

-Hola… -Contesta Tomás echando un ojo.

-Al bus no le queda mucho ¿No? -Sara miraba la hora en la pantalla del teléfono, por el rabillo observó a Sam esperando que sus miradas se cruzaran, pero no ocurrió.

-Debe estar al caer. Aún no estamos todos. -Sam le dio una patada a una piedrecita del camino.

-Ah…-Fue lo único que se escapó de los labios de Sara.

-Tenemos que esperar a Katrina.-explicó él.

-Al final la invitaste, ya pensaba que no lo harías.-Dijo Leah.

-Sí, esta tarde he estado en su casa.

Todos miraron a Sam estupefactos. Analizaron su cara impasible ante la información que acababa de rebelar como si nada.

-Has estado en su casa.-Repitió Tomás para asegurarse de haber oído bien.

Sam miró a su alrededor y ante las caras de sus amigos tuvo que dar una explicación.

-No llegué a entrar, solo la invité por el telefonillo. ¿Qué otra cosa podía hacer? No tengo su número. -Esta última frase la dijo mirando a Leah a modo de reproche. Leah retiró la mirada, pero Sara se dio cuenta de aquel detalle.

-Fuiste a su casa para que se venga hoy… lo tuyo es…-John le dió una patadita a Sam en la bota para sustituir un calificativo… descalificativo.

-Hey capullos, callaos…-Susurró Leah mirando al fondo de la calle. Katrina se acercaba con los auriculares en las orejas.

-Hola chicos.-Katrina enrolló los auriculares y los guardó en los bolsillos de su chaqueta.

Sam se quedó bloqueado. Katrina se había quitado la coleta que hondeaba siempre desde lo alto de su coronilla. Esta vez, llevaba el pelo suelto dejándo que cayera por encima de sus hombros en cascada hasta las caderas.

-¡Wow! Es la primera vez que me da rabia tener el pelo corto.-Dice Leah acariciando la punta de la melena negra.

-Sí… A mí se me parte con mirarlo.-Sara observo el final de sus ondas que estaban pidiendo un saneamiento.

El autobús asomó por la colina y se pusieron todos en fila. Leah intentaba convencer a todos de ir a un sitio con musica “regge”, la idea no cuajó, Sara planteó un pub de cócteles, tampoco cuajó. Entre el barullo del grupo, Katrina, tiró de la manga de la sudadera de Sam, movió la mano en el aire pidiendo que se aproximara.

-Felicidades.-Susurró de forma casual.

-G-gracias.-Sam dejó escapar una risa nerviosa, “Es adorable… mierda” pensó.

Al final acabaron en un antro oscuro con música rock y olor a cerrado.

-No… Este sitio lo odio…-Dijo Sara disgustada, mirando alrededor y así misma. En la oscuridad, su peto blanco y camiseta mostaza eran demasiado brillantes.-¿Por qué no vamos al sitio de cócteles?

-Porque es un timo, Sara.-Le contestó John.

-Bueno pero… no creo que Katrina este a gusto en un sitio como este…-Sara le pasó la pelota a Katrina esperando que la recogiera.

Katrina notó todas las miradas sobre ella.

-A mí el sitio me da un poco igual, además, no soy yo la que cumple años.

-Exacto.-Sentenció Sam.

Todos se acercaron a la barra para pedir sus bebidas, Leah tendió su brazo sobre los hombros de Sara que seguía disgustada con el local.

El liquido en los vasos disminuía. El grupo bailaba, cantaba y se reía de los pasos estrella de alguno de ellos.

-¡Me encanta esta canción!-Gritó Leah por encima de la música. Tomás se unió a ella cantando la letra. Cada vez bailaban más cerca. Cuando la distancia entre ellos se redujo al ridículo, Tomás echó la cobardía a un lado y se lanzó.

-Llego justo a tiempo.-La voz de Arón se oyó a espaldas de Sam.

-¡Tío, has venido!- Sam le dio un abrazo. Arón miró a Katrina por encima del hombro de Sam, aquella mirada fue una alerta. Katrina sintió todo su cuerpo tensarse, aquél muchacho no vaticinaba nada bueno.

Arón se acercó a ella mirándola de arriba a bajo, se inclinó en su oído…

-Soy Arón.-Dijo con una mano en la cadera de Katrina que le empujaba ligera, pero notablemente. Aquel gesto le condenó a muerte.

-Katrina. Un placer…

-¡Arón! ¡Por fin! ¿Dónde te habías metido?-John se apresuró a golpearle en el hombro.

-¡John! Venga invitame a algo.-John le miró estupefacto llevándose las manos a los bolsillos.- ¡No seas tacaño!- Acusó Arón.

-Venga va…

Los dos chicos se alejaron camino a la barra. Sam, Katrina y Sara se quedaron con Leah y Tomás que aún no se habían despegado. Se miraron entre ellos en silencio, la incomodidad era palpable. Sam se tocó los bolsillos y sacó el tabaco.

-Voy a salir fuera.-Dijo levantando el paquete, miró a las chicas.-¿Me acompañáis?

Katrina miró instintivamente a Sara a su lado. Esta le devolvió la mirada, tragó saliva.

-Salid vosotros yo… tengo que ir al baño…

-¿Quieres que vaya contigo?-Ofreció Katrina.

-No, no hace falta. Adelantaros, ahora voy.

Katrina observó a Sara perderse entre la marabunta. Giró sobre si misma y se encontró de frente con Sam que esteba pasando la lengua por el papel de fumar para cerrarlo. Sus ojos se encontraron y con un gesto de la cabeza le señaló la puerta. Terminó de liar el cigarro y lo colocó en la oreja poniendo cara de seductor de película de los años 30 y Katrina dejó escapar la risa.

Sam lideraba el camino a la salida abriendo paso. Katrina le seguía a sus espaldas. Al llegar fuera la fría noche les sorprendió, en el interior la muchedumbre era asfixiante y fuera se echaban en falta unos grados de más.

-¿Quieres?.-Dijo Sam pasándole el paquete de tabaco.

-No, gracias.-Katrina no pudo disimular la aversión. Sam rió ante aquella mueca.

-Te da asco el tabaco…

-Bastante asco para ser sincera.

-Vaya… bueno nadie es perfecto.-Sam dió una calada.

Katrina alzó una ceja interrogante ¿lo decía por él o por ella? Sam volvió a reír.

-Gracias por invitarme, no pensé que lo harías.

-A lo mejor ni querías venir.

-Claro que sí.

-Así que sí querías venir…-Dijo Sam con suficiencia- ¿Qué les hago a las “niñas de bien” para que todas estén locas por mí?

-No sé de qué “niñas” hablas ¿Les has preguntado?

-La verdad es que no ¿Alguna teoría?

-Pues basándome en la observación… en Black Forest no hay mucho donde elegir.-Una sonrisa maligna se dibujó en sus labios.

-Acabas de admitir que soy el más guapo de Black Forest.- Sam se limpió el polvo falso de los hombros.

-Sí, lo admito.

Sam se quedó helado. Eso no se lo esperaba, notó la sangre subir a sus mejillas. Katrina le miraba con la misma sonrisa aún en su cara y no parecía turbada en absoluto. Sam se vio arrinconado, vulnerable, aquellos ojos grises se hundían dentro de él y sacaban a flote inseguridades que se había esforzado por enterrar. No sabía decir si estaba asustado, intrigado o ambas cosas. La distancia entre ellos había disminuido considerablemente durante la conversación. Ella estaba tan cerca que encontrar una respuesta mordaz se volvió una tarea imposible. Sam abrió la boca con intención de responder, bien con palabras o con actos.

Se encontraba indeciso cuando las bisagras de la puerta del local le interrumpieron.

-¿Qué hacéis aquí fuera?-Dijo Arón poniéndose la sudadera.

Sam respondió señalando el cigarro. Los ojos de Arón pararon en Katrina como si esperara una explicación por su parte. Katrina no se la dio.

-¿Me das uno?

Sam le pasó a Arón el paquete de tabaco. Arón le echaba miradas interrogantes que Sam parecía esforzarse por evadir. Se hizo el silencio. Demasiado largo y pesado.

-Chicos, voy a entrar que hace frío.-Dijo Katrina huyendo de donde, estaba claro, no era bien recibida. Las bisagras volvieron a quejarse cuando la puerta se cerró.

-¡Tío!-Dijo Sam algo molesto.

-¿Qué?

-¿Cómo que “qué”?-Sam hizo hincapié en la pregunta señalando la puerta por la que Katrina había desaparecido.

-Osea que lo de la niñata esa va en serio…-Arón guardó la bolsa del tabaco de nuevo en el bolsillo de la chaqueta de Sam.

-En serio… tampoco…

-¿Pero no estabas liado con Sara?-Arón hace una señal con el pulgar para pedir el mechero.

-¿Qué os pasa a todos con eso? Dejadme en paz de una vez.

En el interior del local Katrina buscó al resto. Se encontró a John y Tomás, ni rastro de Leah y Sara.

-¿Y las chicas?

-Están en el baño.-Contestó Tomás.

-¿Y vosotros qué tal?-Preguntó John con tono burlón.

-Bien.-Dijo Katrina de forma seca de camino al baño sin mirar atrás.

-Ese “bien”… no ha sonado bien.-Comentó Tomás.

Al entrar al baño se encontró a Leah lavándose las manos y Sara a su lado cabizbaja. Las pilló con la conversación a la mitad.

-Mujer, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Si lo relacionas todo no pararás de darte disgustos- Normalmente las cosas pasan porque sí.-Leah levantó la vista y se encontró con el reflejo en el espejo de Katrina en la puerta.-Hey, reunión de chicas.

-¿Va todo bien?-Preguntó Katrina ante el cambio de tono repentino.

Leah miró a Sara esperando que diera respuestas.

-Este sitio es un asco.-Contestó Sara sin mirar a Katrina a los ojos.

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