Black Forest La Niebla | 04

                              **DISCLAIMER**
Esta novela contiene palabras malsonantes, consumo de drogas y escenas de violencia y/o abuso.

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BLACK FOREST, LA NIEBLA

Capítulo 4

“la virginidad es un invento”

The Middle

Camino a clase por la mañana se había levantado la niebla. Era indivisible el final de la carretera. La humedad calaba la ropa, materializándose en los pulmones como cristal. Era lunes, y el fin de semana había despedido los últimos grados que separaban la estación estival del frío.

El sonido metálico de la moto de Katrina cortó el vapor blanquecino, los ojos de Sam le siguieron desde el arcén. Levantó la mano a su paso, pero o no le vio, o fingió no verle.

Un rato después, Sam, llegó al área del aparcamiento donde estaba Katrina apoyada en su moto mirando el teléfono, con su pulgar pulsando teclas.

-Hola.-Saludó Sam.

Las pestañas de Katrina se movieron debajo de su flequillo mientras miraba el móvil.

-Hola.-Dijo con voz monótona.

Katrina alzó la mirada sin toparse con la de Sam. Sus ojos traspasaron al chico clavándose en sus dos amigas que aparecían a lo lejos. Cuando llegaron a su altura las saludó animadamente, pero lo único que recibió a cambio fue la indiferencia de Sara y una mirada de disculpa por parte de Leah.

-¿A qué ha venido eso?- Preguntó Sam frunciendo el ceño.-Será payasa.

-No digas eso.-Riñó Katrina.

-Es la verdad.

-No, no lo es. Ten un poco de empatía.

-¿Empatía? Yo no he hecho nada malo.

-No parece que esté llevando esto de la mejor manera. Al menos podrías poner de tu parte.

-¿Tú también? Creía que habíamos quedado en que no se volvería a mencionar el tema, pero a mí si me podéis dar el coñazo… estoy harto.-Sam dio la espalda a Katrina y se alejó del instituto.

Ella observó como Sam se iba con la cabeza gacha. El tono de sus palabras no sonaba a enfado, ni ofensa. Era el sonido de la frustración. No podía evitar pensar que había algo que no encajaba.

Al entrar en clase tomó asiento. A su izquierda podía ver el lugar de Sam vacío, a su derecha Sara hablaba a Leah al oído con toda la intención de dejar a Katrina al margen. Nunca había deseado tanto que la profesora Olivia atravesara la puerta como aquel día. Sus ojos se cruzaron con los de Yakima y esta sonrió. Katrina le devolvió la sonrisa. La inesperada complicidad de ese minúsculo gesto cogió a Katrina desprevenida, de alguna forma consiguió reconfortarla.

***

Llegó el descanso. Sara y Leah salieron de la clase a toda prisa. Katrina se apresuró a seguirlas, las alcanzó en el pasillo.

-Chicas.

Leah se giró, miró a Katrina mordiéndose el labio.

-¿Qué os pasa?-Preguntó Katrina sin rodeos.

-No pasa nada…-Contestó Leah buscando en la mirada de Sara una señal de acercamiento por su parte. Ella esquivaba las miradas con las manos en los bolsillos.

-Me estáis evitando.

Leah no sabía donde meterse, se encontraba entre la culpabilidad de dar de lado a Katrina y mantener la lealtad a su mejor amiga. Dio un largo suspiro y se rindió.

-Tienes razón… tenemos que aclarar esto.

-Yo no tengo nada que aclarar.-Sara trataba de sonar impasible sin conseguirlo. Por debajo de la escasa interpretación se percibía con claridad la vergüenza que le producía iniciar la conversación que se avecinaba.

Se fueron juntas a un lugar apartado de miradas indiscretas en busca de algo de intimidad. Al llegar a la parte trasera del edificio Katrina inició con una pregunta simple.

-¿Entonces?

Katrina y Leah miraron a Sara. La presión aplastaba a la muchacha contra el suelo.

-¿Te gusta Sam?-Preguntó Sara.

Katrina se quedó sin habla. Era más que evidente que Sam era la razón para todo aquello, pero no se imaginaba esa pregunta y no estaba segura de cuál era la respuesta.

-Os habéis vuelto muy cercanos…-Explicó Sara.

-Nos llevamos bien… aun así no ha pasado nada.

-Te lo dije.-Leah suspiró.

-A él le gustas.-El silencio se hizo palpable con esa afirmación, Katrina miró a Leah esperando que dijera algo. Leah no la contradijo.-Es cierto, le conozco. He visto como te mira…-Los ojos de Sara se clavaron en el suelo.

-Sara…-Katrina trató de menguar la tensión, su intento fue interrumpido.

-Lo entiendo.-Algunas lágrimas comenzaron a asomarse en los ojos de Sara.-Eres más guapa, más delgada… -Sara miró a Katrina de arrib a abajo- Yo… lo entiendo. Aun así no puedo evitar sentirme…

-Sara, eso no tiene sentido. Piense lo que piense Sam sobre mí no cambia quien eres tú.-Contestó Katrina.

-Es cierto, además ¿Por qué iba a acostarse contigo si no cree que eres atractiva?-Dijo Leah.

-Es que… eso nunca pasó…

-¡¿Qué?!-Preguntó Leah- ¿Me mentiste?

-¡No! -Dijo Sara- Cuando fui a contartelo… creíste que eso fue lo que pasó… tendría que haberlo negado pero…

-Eso es igual que mentir…

-Lo siento… estaba tan avergonzada…

-¿Y qué fue lo que pasó?-Preguntó Katrina tratando de encajar las piezas de una vez por todas.

-Fuimos al lago porque le dije que quería hablar con él… Le confesé lo que sentía… -Sara desvió los ojos llorosos incapaz de mirar a sus amigas.- Me dijo que no sentía lo mismo, pero eso yo ya lo sabía, así que le pedí… le dije… que quería perder la virginidad con él… Le dije que no me importaba lo que pasara después, que quería que fuera con él…-Sara lloraba y se limpiaba la nariz mientras explicaba.-Sam… él… dijo que no podía… Me sentí tan avergonzada que le pedí que no dijera nada, que no se lo contara a nadie…

-Sara…-Leah le abrazó.

-Lo siento…-Dejó que sus lágrimas cayeran sin poner obstáculo alguno.

-No hay nada por lo que sentirse avergonzada.-Katrina puso una mano en su hombro.

-Es que soy la única… hasta John ha…

-¿John? Venga ya. Si tu hermano miente más que habla.-Se quejó Leah.

-Además,-añadió Katrina- la virginidad es un invento de la religión perpetuado por el patriarcado sistemático, para controlar la sexualidad de las mujeres a través del matrimonio. Lleva siendo así desde hace siglos. Me pone enferma.-Concluyó con la barbilla en alto.

Sara y Leah se quedaron ojipláticas mirando a Katrina cuya expresión era serena y determinante.

-Katrina… cásate conmigo.-Dijo Leah.

Las tres chicas rieron y se abrazaron.

-Katrina… no pienses que no quiero que hables con Sam, siento mucho la reacción que he tenido… lo siento mucho… no puedo evitar que me duela, pero no es justo para vosotros…

-Tranquila, no hay problema.-La mano de Katrina secó una lágrima en la mejilla de Sara.

-Jo chicas sois geniales de verdad… tenemos que celebrarlo. -Dijo Leah.

-Empiezo a pensar que buscas cualquier escusa para ir de fiesta.-Observó Katrina.

-¿Y empiezas a pensarlo ahora?-Preguntó Leah. Katrina rio en respuesta.

-Pues la verdad es que tendríamos que organizar la fiesta para Halloween…-Dijo Sara con los ojos brillantes.

-Vale, ahora tengo que casarme con las dos.-Contestó Leah.

La campana infernal que ponía fin al recreo sonó desatando por todas partes quejas y maldiciones. La siguiente clase era en la sala de ordenadores, el profesor apuntaba en la pizarra una lista de pautas a seguir para completar los ejercicios.

-Este año te disfrazas Sara, no hagas lo mismo que el año pasado.-Recriminó Leah.

Katrina seguía diligentemente las instrucciones, mientras tanto, sus dos amigas debatían sobre la futura fiesta de Halloween.

-Pero… luego nadie se disfraza y parecemos tontas.-Susurró Sara.

-Me da igual ¿Katrina tú te vas a disfrazar?

-Claro, me encantan las fiestas de disfraces.-Los ojos de Katrina no se separaban de la pantalla. Sus uñas tecleaban los códigos creando un ritmo rápido y sonoro.

-¿Ves? Katrina se disfraza.-Puntualizó Leah.

-Ha dicho que le encantan las “fiestas” de disfraces. Eso significa más gente disfrazada.

-¿Qué es lo que hicisteis el año pasado?-Preguntó Katrina.

-Pues… es gracioso…-Sara no sabía cuáles eran las palabras correctas.

-Nos colamos en tu casa.-Dijo Leah sin tabúes.

Los ojos completamente abiertos de Katrina abandonaron su pantalla para mirar las caras sonrientes de las dos chicas a su lado.

-¿Os colasteis en mi casa?

-Bueno a ver no exactamente… nos colamos en el jardín porque el castillo en sí estaba tapiado por todas partes…-Explicó Sara.

-Pero… ¿Y la valla?-La ceja levantada y la media sonrisa en la cara de Katrina reflejaban una curiosidad que aumentaba con cada palabra.

-Fue Arón ¿Te acuerdas? Estaba en el cumpleaños de Sam.-Siguió Leah- Ese chico… no me preguntes por qué, pero el caso es que sabe forzar cerraduras.

-Fue como un reto, era Halloween, y tu casa es un castillo en el bosque…-Sara trataba que no sonara tan mal lo que a todas luces era un delito.

-Me acuerdo de Arón…-Katrina tenía la cara de aquel chico en mente, una cara muy poco amigable.- Quería preguntároslo el otro día ¿De qué le conocéis?

-Bueno Arón… antes iba a clase con Sam y Tomás, el año pasado le expulsaron… y se mudó.-explicó Sara.

-¿Por qué le expulsaron?- Preguntó Katrina buscando todas las piezas del puzzle.

-Porque era un abusón de mierda, los chicos le seguían como gilipollas.

-¡Leah! ¡Eso no es verdad!-Sara sonaba claramente ofendida.

-¡Sí que lo es! Arón se metía con los más débiles del instituto sólo para dejar clara una superioridad absurda. Sam y John iban detrás como perritos falderos y son tan culpables como él.

-¿Ellos también?-Katrina no había pensado en esa posibilidad, sin embargo, por algún motivo no le era difícil de creer.

-Sam no es violento… -Defendió Sara- Arón…

-Hay formas y formas de violencia.-Dijo Leah.

-Eres una exagerada, solo bromeaban, la gente es demasiado sensible.

-¡Venga ya! ¿Me estás diciendo que tú te habrías reído? ¿Crees que eran bromitas inocentes? ¿Les has preguntado a Gabriel o a Yakima como se sienten?

-Pues no Leah ¿tú sí?

-A mí no me hace falta…-Leah suspiró.

Katrina no pudo evitar mirar en dirección a Yakima y Gabriel, estaban sentados juntos en la primera fila ajenos a la conversación que protagonizaban. El timbre que marcaba el final de las clases irrumpió en la calma del aula. Los estudiantes comenzaron a recoger sus cosas. Justo antes de que el primero de ellos abandonara la sala, Katrina se subió a la silla para hacer un anuncio.

-¡Esperad! ¡Escuchadme! -Katrina observó que tenía la atención de todos sus compañeros y continuó- Este Halloween voy a dar una fiesta de disfraces en mi casa, está invitado todo el mundo. Imprescindible traer disfraz si queréis entrar.

Las caras de sorpresa se miraron unas a otras con una enorme sonrisa precedida de vítores y canturreos en honor a Katrina como si fuera una heroína bélica.

-¿Vas a invitar a todo el instituto?-Preguntó Sara sin creer una palabra.

-Voy a invitar a todo el mundo.-Repitió Katrina aún desde lo alto de la silla.

***

-¡Venga Gab! ¡Lo pasaremos bien!-Dijo Yakima que, ilusionada, daba pequeños saltos al lado de su amigo de camino a casa.

-Ya… Pero no quiero juntarme con… John… Sam… y esos…

-No tenemos que juntarnos con ellos. La casa de Katrina es enorme.

-De todas maneras prefiero no ir…

-Vas a Herish ¿Verdad?

-Hay una fiesta de Halloween en…

-Gab…

-Él no estará. Tendría que currarse mucho la excusa para que sus amigos no le hagan preguntas por faltar a una fiesta tan señalada.

-No sé, no sé…

-Y si aparece llamaré a la policía.

-Yo confío en ti… Ten cuidado.-Yakima le abrazó cogiéndole por los hombros con un brazo.

-Síiiiiii.-Dijo justo antes de darle un beso en la mejilla a su amiga.

Sus caminos se separaron al llegar a la plaza. Allí estaba el bar que regentaban los padres de Gabriel, a esa hora estaba lleno de gente para disfrutar del menú del día.

***

Katrina se dirigía a casa con su moto. Al girar hacia la colina vio de refilón la casa de Sam. Él estaba sentado en el bordillo fumando con cara de disgusto. Katrina aparcó la moto justo enfrente de él, sacó la cabeza del casco colocándose el flequillo. Sam la observó hasta que sus ojos se encontraron y apagó el cigarro a toda velocidad. Ella se acercó con intención de decir algo cuando se percató del alboroto que se oía en el interior de la casa. Risas, música, gritos…

-¿Hay una fiesta dentro?-Katrina se rindió a la curiosidad.

-¿Te han invitado a ti? -Los ojos de Sam eran glaciales, estaba claro que no estaba por la labor de mantener una conversación agradable.

-Pues ya que sacas el tema…-Katrina suspiró.- Voy a organizar la fiesta de Halloween, será en mi casa por si quieres pasarte.

Aquella propuesta ablandó ligeramente el semblante de Sam, pero su orgullo seguía tomando el control.

-Oye…-La voz de Katrina se suavizó. Sam no pudo evitar mirarla a los ojos bajando la guardia.- Sara ha hablado conmigo… te debo una disculpa, te juzgué mal… lo siento.

Sam estaba acostumbrado a cagarla, esta vez, estaba en el lado contrario y no sabía reaccionar. Se levantó, se pasó una mano por el pelo hasta la coletilla, buscaba palabras con las que responder, pero no las encontraba. En lugar de palabras, encontró una sensación de vértigo en la boca del estómago que tiraba de las comisuras de sus labios hacia arriba.

-Así que… halloween.-Dijo al fin.

Katrina sonrió ampliamente volviendo hacia su moto.-Sí, halloween- Pasó la pierna por encima del vehículo.-Ya puedes empezar a preparar el disfraz.

-¿Qué dices? Ni de coña.-El pelo alborotado de Sam se movió de un lado a otro cuando negó con la cabeza.

-Sin disfraz no se entra.-Katrina se puso el casco de nuevo, arrancó y se fue colina arriba.

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